Más que retratar el objeto o la pieza terminada, lo que me interesa es documentar el proceso: el camino de decisiones, gestos y tiempo que hay detrás de cada trabajo. El instante decisivo aquí no es el resultado final, sino el momento intermedio —la mano que ajusta, la mirada que calcula, la pausa antes del siguiente paso— donde realmente se ve el oficio en acción. Esa secuencia de gestos, repetida y perfeccionada durante años, es la que construye memoria histórica de formas de trabajo que, sin ser documentadas en su hacer, se perderían junto con quienes las practican.