Especialidad documental
Mi trabajo se mueve entre distintos campos de la fotografía documental —fotoperiodismo, artes escénicas, memoria social, bodas e infancias—, pero todos parten de la misma base: lo importante no es acumular imágenes, sino saber esperar el instante decisivo, ese momento irrepetible en el que un gesto revela algo verdadero.
Ya sea en una manifestación, sobre un escenario o en un día de boda, persigo la emoción real por encima de la pose: la rabia, la alegría, la concentración, el cansancio, la ternura. Son gestos que ocurren una sola vez y que, si no se capturan, desaparecen sin dejar rastro.
Por eso entiendo la fotografía documental como una herramienta de memoria: memoria histórica de las luchas sociales que necesitan quedar registradas frente al relato oficial, memoria de una creación escénica irrepetible, memoria de oficios y formas de trabajo que se transmiten de generación en generación, y memoria familiar de los momentos que con los años se convertirán en recuerdo.